
La mayoría de personas suelen confundir la mente, las emociones, los sentimientos y el espíritu. Y aunque realmente están interrelacionados, son conceptos o ¨cosas¨ diferentes.
En muchas ocasiones, no tener en claro esto, promueve teorías y estados de desasosiego. Conceptos como Karma, sensibilidad, ley de la atracción, evolución espiritual, castigo, Dios bueno, Dios malo, realidad, videncia… al no pararnos nunca a saber exactamente qué significan, y conocer el origen de estos conceptos, nos hace utilizarlos de forma imprecisa. Con lo que nos podemos encontrar en una maraña de prejuicios sin fundamento en los que nos hemos liado nosotros mismos.
Ciertamente, estoy a favor de la creatividad, la diversidad y la combinación de ideas, pero desgraciadamente, encuentro que en muchas ocasiones no se profundiza lo suficiente y que saltamos de una filosofía a otra, no por ¨evolución espiritual¨ ( concepto erróneo a mi entender, pues el espíritu fue, es y será perfecto siempre)
Si no por incomodidad al encontrar aspectos que no nos gustan en una corriente de pensamiento concreta y preferimos pasar de largo en vez de perseverar en la comprensión profunda del mensaje.